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lunes, 25 de febrero de 2019

A 60 años de esta carta de Perón a la compañera Elena Fernícola





Carta a la Srta. Elena Fernícola 25 de febrero de 1959.

Escrito por Juan Domingo Perón.

Ciudad Trujillo, 25 de febrero de 1959.

A la Srta. Elena Fernícola

Buenos Aires

Mi querida amiga:

Aprovechando el paso de un compañero y amigo por este país le hago llegar la presente para acusarle recibo de sus tres informes que ya están en mi poder. Le agradezco y le ruego que siga informando como hasta ahora.

No ha de pasar mucho tiempo sin que Usted pueda tomar contacto con los compañeros del Consejo Coordinador. Es necesario que siga manteniendo contacto estrecho con los compañe¬ros dirigentes sindicales de manera que en la acción futura se trate por todos los medios que haya coordinación y entendimiento en todos los actos en que actúen las fuerzas del Movimiento Peronista, sean estas gremiales, políticas, de la resistencia, militares, etc. Como Usted me dice estoy muy extrañado de ver que el Consejo Coordinador no da señales de vida, aunque espero que la llegada de Campos modifique en parte esa inacción desde que él lleva instrucciones precisas y medios para actuar como sea necesario. No deje de hablar con él cuanto antes pueda.

Isabelita me encarga que también le acuse recibo de sus informaciones y le agradezca todas sus atenciones, como asimismo que le diga que la sigue bien en todas sus peripecias y fatigas.

Junto con esta carta va una para los compañeros de las 62 organizaciones en la que felicito a los compañeros por la actitud y la conducta que han seguido en el desarrollo de todos los acontecimientos que culminaron con la asamblea de Córdoba donde han estado excelentemente. Hoy me hablaron los compañeros García y Di Pascuale desde Montevideo y tuve la satisfacción de darles mi opinión en el sentido de que deben seguir adelante con energía y decisión que espero les dará el

mayor éxito. Todo nuestro apoyo, como Usted bien lo ha entendido, debe estar volcado hacia la clase trabajadora en estos momentos. El Peronismo no tendría razón de ser si por desu- : nión o egoísmo permaneciera inactivo en el preciso momento en que se está jugando la suerte del Movimiento o al jugarse la de la clase trabajadora.

Espero recibir pronto sus noticias en cuanto haya tomado contacto con los compañeros del Consejo Coordinador y, en especial, con el compañero Campos y Albrieu.

Yo sigo muy bien. Gracias a Dios la salud me acompaña como en mis mejores tiempos. Me he mudado a una residencia en el campo a diez kilómetros de la Ciudad y el aire de mar y campo me ha hecho mucho bien. Estaba muy bien pero ahora estoy mejor y listo para cualquier patriada.

Muchos saludos a todas las compañeras y compañeros.

Un gran abrazo.

Firmado: Juan Perón.

miércoles, 20 de diciembre de 2017

Hace 54 años Perón le escribía al General Martini



Carta al Sr. General Don Isidro Martini 20 de diciembre de 1963

Escrito por Juan Domingo Perón.

Madrid, 20 de diciembre de 1963.

Señor General Don Isidro Martini

Buenos A ires.

Querido amigo:

Recibí tu telegrama del 14 y te agradezco el recuerdo y te retribuyo el saludo con el mayor cariño que te ruego lo hagas extensivo a todos los tuyos.

Imagino que con motivo de los 50 años se habrán reunido y comprobado, por lo menos, que estamos muy viejos. Pero, desgraciados los que no lo hayan podido comprobar.

En este año de 1964 regresaré al país cualesquiera sean las circunstancias que se presenten: ¡veremos qué pasa! Más qui­lombo que el actual no creo que se pueda producir.

Bueno hermano, aprovecho el viaje de Tito Bramuglia para hacerte llegar esta carta y darte mi domicilio. Muchos saludos para los amigos y tu gente. Un gran abrazo.

Felices fiestas y próspero año nuevo.

Firmado: Juan Perón.

miércoles, 2 de agosto de 2017

A 49 años de esta carta de Perón al radical Ricardo Rojo




Carta a Ricardo Rojo 2 de agosto de 1968

Escrito por Juan Domingo Perón.

Madrid, 2 de agosto de 1968

Señor Don Ricardo Rojo
Buenos Aires

Estimado amigo:

Al terminar de leer su interesante obra "Mi amigo el Che" deseo agradecerle la amabilidad de habérmelo enviado y dedicado: ha sido un verdadero placer su lectura. Esta relación histórica complementa admirablemente el contenido del "Diario del Che Guevara" publicado por el Gobierno Cubano y da una idea real de los dolores y sacrificios de todo orden que este extraordinario hombre ha debido soportar en su agitada vida de revolucionario.

Sin cuánto usted nos informa de su paso por el Congo y muchas otras circunstancias, no sería fácil comprender que un hombre ya fogueado y experimentado en la guerra de guerrillas se haya encontrado en Bolivia en una situación tan precaria de medios y preparación. La "guerra de guerrillas", al contrario de lo que algunos suponen, es más vieja que "mear en los portones", pues se practicaba ya en gran escala en la época de Darío II. Desde entonces, hasta la Segunda Guerra Mundial de 1938-1945, no ha dejado de ser en algunos sectores y circunstancias, la forma de lucha. Pero, como forma de guerra, tiene sus exigencias originales, según sean las condiciones que la situación presenta. La empresa de Ernesto Guevara era, a la vez que temeraria, casi suicida.

Yo, como profesional, he estudiado profundamente la guerra en la selva y he sido el creador del "Destacamento de Montes" que actualmente tiene guarnición en Manuela Pedraza, precisamente cerca de donde el Che tuvo que desarrollar sus tremendas operaciones, sin más medios que su extraordinario valor personal y la firme decisión de vencer que le animaba, como hombre de una causa. Sin embargo, cuando se opera contra las fuerzas regulares especialmente preparadas para esa clase de lucha, tales virtudes no son suficientes; es preciso, por lo menos, contar con algo seguro en cuanto a fuerzas y medios de subsistir en medio tan inhóspito.

Pero, pese a todo, yo creo como usted, que el sacrificio del Comandante "Che Guevara" no ha sido en vano: su figura legendaria ya ha llegado con su ejemplo a todos los rincones del mundo y muchos anhelarán emularlo. Es que esta clase de sacrificios no sólo valen por lo que hacen, sino también por el ejemplo que dejan para los demás. Hasta su muerte, por la forma miserable en que se ha producido, ha tenido la virtud de mostrar claramente con la clase de bárbaros que ha tenido que vérselas.

Yo soy de los que piensan que, así como no nace el hombre que escape a su destino, no debiera nacer el que no tenga una causa para servir, que justifique su pasaje por la vida. Guevara ha sido el hombre de una causa y eso es suficiente para colocarlo en la Historia con valores propios e imborrables. Por otra parte, combatir con éxito o sin él contra el imperialismo, ha sido en todos los tiempos un sello de honor para los hombres libres y eso nadie lo podrá borrar del epitafio que Guevara tiene sobre su tumba incierta en el espacio, pero tremendamente verdadera en el tiempo.

Le agradezco nuevamente su gentileza y le felicito por su libro tan instructivo para la juventud como útil para todos nosotros.
Un Gran abrazo.