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martes, 6 de junio de 2023

Hace 78 años Perón hablaba al crear la Administración Nacional de la Vivienda.

 



DISCURSO CON MOTIVO DE LA CREACION DE LA ADMINISTRACION NACIONAL DE LA VIVIENDA 

Juan Domingo Perón

 [6 de Junio de 1945]


En mi carácter de secretario de Trabajo y Previsión tengo la grata satis­facción de hacer llegar al pueblo de la República la noticia de una medida de gobierno, acaso la más importante que se haya adoptado hasta aquí, en orden al mejoramiento de las condiciones de vida material, moral y espiritual de la clase trabajadora, por la magnitud de la obra que implica y su proyección en el futuro.

Me refiero al decreto ley que acaba de dictar el Poder Ejecutivo por el cual se crea la Administración Nacional de la Vivienda, organismo que tendrá a su cargo la enorme, pero nobilísima tarea de proporcionar a miles de hogares techo sano, decoroso y agradable y eliminar al propio tiempo el con­ventillo promiscuo, el rancho primitivo y el tugurio insalubre, focos de innumerables males.

En ocasión de iniciarse los estudios preliminares que condujeron a la estructuración de la Secretaria de Trabajo y Previsión, sostuve que no podía escapar a la órbita de sus atribuciones específicas cuanto atañe al problema de la vivienda que, junto con el del salario, constituyen como gráficamente se ha dicho, los dos polos de la cuestión social. Propugnar una política social nueva, integral y dinámica, dejando de lado una de sus aspectos básicos, como es el que nos ocupa, por temor al esfuerzo, a los intereses creados o a otros pretextos igualmente fútiles, hubiera importado quebrar el sentido orgánico que debe presidir la labor de la Secretaria y claudicar, en mitad del camino, del programa de acción que aspiramos realizar no importa con qué sacrificios y cuya finalidad es, como ya lo he manifestado categórica y explícitamente: hacer efectiva la intercolaboración de todas las fuerzas del país, de todos sus sectores patronales, obreros e inclusive el de las autoridades públicas para que en el ámbito de nuestro vasto y rico territorio imperen los preceptos salu­dables de la justicia distributiva y se alcance así la más pacifica y feliz de las convivencias.

De acuerdo, pues, con el concepto lógico e incuestionable que debía privar, la Secretaría de Trabajo y Previsión asumió desde un principio la obligación de afrontar el angustioso problema de la vivienda planteado entre nosotros y notoriamente agravado en los últimos tiempos, en virtud no sólo del crecimiento desorganizado y vertiginoso de los centros poblados, sino también de la carencia de una política comprensiva dirigida a su solución.

Si la vivienda pobre, destartalada y miserable pudo servir hasta ahora de argumento para efectivas y truculentas disertaciones, y ser tema que defendió la prensa en enjundiosos editoriales, estudió el sociólogo hasta sus ultimas derivaciones, analizó el estadígrafo a través de números reveladores de increíbles hacinamientos y de progresiva desnatalidad y sí, por lo demás, dio lugar a algunas iniciativas legislativas y a realizaciones prácticas de escaso relieve frente a las ingentes necesidades del pueblo, no constituyó nunca en la alturas del poder una preocupación verdaderamente honda y patriótica que, impulsando la voluntad con decisión incontenida provocase ese empuje realizador que todo gobernante debe desplegar cuando, como en el caso, co­rren riesgo valores imponderables tales como la supervivencia misma de la estirpe y el acrecentamiento del capital humano cuyo déficit es y ha sido siempre síntoma inequívoco de grandes males sociales.

Cuidando de no caer en el error de diagnosticar la enfermedad sin poner en práctica consecutivamente los procedimientos curativos, traté por todos los medios de llevar al terreno de los hechos los antecedentes meramente informativos que existían sobre la cuestión; ponencias, monografías, cuestionarios, y fue así que, juntamente con la Secretaría de Trabajo y Previsión, formando parte integrante de la misma surgió en las esferas de las actividades públicas la Dirección de la Vivienda, la cual después de auspiciar una exposición que atrajo a más de 700.000 visitantes y de llenar una etapa experimental, dio comienzo en la vecina localidad de General San Martín, a las obras del barrio “Villa Concepción”; ciudadela modelo presupuestada en mas seis millones de pesos que satisfará necesidades materiales y afanes de cultura y cuyas 520 casas, que asoman ya sus perfiles sobrios y simpáticos darán albergue, dentro del presente año a igual número de familias obreras. Asimismo dispuesto que en la intersección de las calles Juan B. Alberdi y Lacarra de la Capital Federal, se echaran los cimientos de otro núcleo de edificación constituido por 174 departamentos y que en Tanta Rosa de Toay se licitase la edificación de 24 casas, De tal suerte que, sin haberse abordado todavía los planes de fondo, estas 718 viviendas mandadas construir en tan breve lapso nos revelan que casi hemos alcanzado el nivel de todo lo que el esfuerzo nacional de otrora pudo lograr.

La mencionada dirección se transformo luego en el Consejo Nacional de la Vivienda, entidad que con la eficaz colaboración de personas de buena voluntad preparó el estatuto legal y financiero de la actual Administración Nacional de la Vivienda por el que se otorga a ésta la calidad de repartición autárquica y se pone a disposición los fondos necesarios para encarar con inquebrantable firmeza una obra en vasta escala que, no trepito en afirmar, colocará a nuestro país a la vanguardia de los más adelantados en punto a proporcionar a las clases necesitadas vivienda higiénica, adecuada y económica.

En este aspecto hago público mi agradecimiento al excelentísimo señor ministro de Hacienda doctor Ceferino Alonso Irigoyen por su valiosa cooperación.

Un problema de tanta magnitud, que ha incidido sobre la raza malogrando sus ricas calidades autóctonas, sobre esta raza criolla y sufrida, sobria y paciente, y por lo mismo, digna de todo estímulo y ayuda; sobre esta raza valiente y heroica con cuya sangre y sudores se conquistaron nuestras glorias más puras; un problema de tanta transcendencia, que atenta contra la estabilidad del hogar a! que le cierra la puerta de su natural desarrollo y forta­lecimiento, no podía dejar de ser afrontado en toda .su dolorosa realidad por este gobierno revolucionario que siente en sus entrañas la acuciadora inquie­tud de asegurar el porvenir, a todas luces grande de la patria, asegurando primeramente a la célula sustancial de la sociedad, la familia, al mayor número de las mismas, la propiedad de la casa que es “manantial de sentimientos puros, afección a las cosas, evocación del recuerdo, sostén del linaje y base de una misión social”.

Y tal es nuestro afán en ese sentido que si los tratadistas de derecho público señalan como elemento integrante de la Nación, primordial y sine qua non al territorio, nosotros sostenernos que no es posible concebir la idea de familia sin que indisolublemente, como la sombra al cuerpo, esté adherida a ella el espacio vital, el techo, elemento material que cobija y aglutina y a cuyo amparo se expande y florece la vida. De ahí nuestro ideal: “Una vivienda para cada familia, cada familia en su vivienda”, y cuya cristalización, tras la cruzada que hemos de emprender al instante, traerá irremisiblemente apa­rejada una firme y segura armonización social.

Profundos cambios, inquietudes que vienen desde lo más hondo del alma de los pueblos y urgentes reclamos de la hora obligan a afrontamientos deci­sivos y a enfoques totales, A tales imperativos responde la concepción de la Administración Nacional de la Vivienda, cuyas grandes líneas, el vasto pano­rama que abarca, los elementos y fuerzas sociales, privadas y publicas, que pone en juego y las soluciones de fondo a que aspira nos permiten entrever, no en la lejanía brumosa de un futuro distante, sino en días cercanos, asen­tadas en miles y miles de viviendas miles y miles de familias, las familias de los artesanos y de los campesinos que, rebosantes de alegría y su salud reju­venecida, serán testimonios, el más fehaciente, de que tal era necesario realizar para desterrar la vergüenza de ese clamor de los guarismos que repercute en las páginas del Censo Escolar de 1943 al consignarse en ellas que son más de 300.000 los casos en que conviven en una sola habitación en condiciones las más deplorables cinco y más personas: que conviven noche y día: viejos, jóvenes, hombres, mujeres, enfermos y sanos.

Excedería de mi propósito analizar en estos momentos punto por punto el articulado del decreto ley creador de la Administración Nacional de la Vi­vienda y su régimen especial y civil, lo cual no es óbice para que haga una rá­pida incursión por él y advierta, ante todo, que en virtud de la misión respe­table asignada a la Administración, nadie debe aspirar a desempeñarse en ella que no tenga verdadera vocación hacia el bien común, y no sea cultor de la más acrisolada honradez, pues que se trata en definitiva de una labor de apos­talado social y administrativo, encaminada a brindar viviendas holgadas al menor costo posible a quienes para adquirirlas tienen, con inquietante fre­cuencia, que ahorrar sobre el hombre y la salud.

Un organismo en extremo ágil, con amplias atribuciones, regido por un Consejo que preside el secretario de Trabajo y Previsión y dotado de un per­sonal, el mínimo necesario, que al ponerse en funciones cree el clima propicio para que se incorpore sincronizadamente a su movimiento -mediante con­venios de ayuda financiera y de administración- los gobiernos de provincias, las comunas, las entidades patronales y gremiales, las asociaciones mutualistas, las sociedades cooperativas y demás personas responsables con el fin de cons­truir viviendas económicas, individuales o colectivas, ya se trate de planes de conjunto o de obras aisladas, y de alquilarlas o venderlas; y con facultad de ejercer funciones de contralor y tutela para asegurar que los fondos provistos sean empleados debidamente y que las construcciones, efectuadas con los mis­mos se utilicen según las respectivas disposiciones, he ahí el objetivo central de la Administración Nacional de la Vivienda.

El sistema de convenios de 'ayuda financiera o de coparticipación que va­mos a poner en práctica y que es una de las características de la nueva repar­tición, permitirá actuar con extrema desenvoltura, abrirá la puerta a la ini­ciativa privada ofreciéndole amplio campo de acción, alejará la posibilidad de dar pie a engranajes burocráticos de pesado rodaje y será, por tanto, una ga­rantía de que no recaerá sobre la cuota de venta o de alquiler de las viviendas un porcentaje de gastos tal que las torne inasequibles para sus legítimos desti­natarios, los hogares de, más exiguos recursos.

La Administración instaura un régimen fiscal y civil para las viviendas puestas bajo sus disposiciones protectoras, las cuales son anotadas en un re­gistro especial y eximidas de sellado, de impuestos que graven directamente su valor; de tasas que se refieran a prestaciones de servicio público a cargo de reparticiones, oficiales --esto último por un plazo de diez años- y de los gra­vámenes a los contratos, actos, escrituras públicas y actuaciones administra­tivas que tengan por objeto la adquisición de terrenos con destino a estas vi­viendas o la construcción y locación de las mismas.

De los planes de construcción del conjunto a que anteriormente nos hemos referido, fluye la posibilidad de que se obtengan diversas ventajas. Por un lado los gastos generales de edificación se reducen, y ello 'hace posible el propósito que tenemos de que el obrero no insuma por concepto de vivienda arriba de la quinta parte de sus ingresos mensuales. Por otro, la agrupación de deter­minado número de familias facilita la prestación de servicios sociales, cada vez más necesarios. A este respecto no es aventurado pensar que el esfuerzo reali­zado se malograría si junto a los barrios no se establecen, mediante' el apoyo privado u oficial, aquellas entidades de fomento que velen por la salud física y espiritual de los moradores, promoviendo un conveniente “aprendizaje de la propiedad” e impartiendo la enseñanza, en su más amplio sentido de la “ma­nera de vivir”.

Si bien la Administración tiene como función primordial la de resolver el problema de la vivienda económica para la clase auténticamente trabajadora, se ha tenido en cuenta, asimismo, las exigencias no menos dignas de protección, de otros importantes sectores de la población, el de los empleados y el de la clase media, igualmente descuidados hasta el presente. A tal efecto se dispone la iniciación inmediata de los estudios pertinentes y se prescriben medidas de carácter práctico.

El estatuto legal otorga a la Administración facultades que le permitirán extirpar de una vez por todas esa lacra de nuestra Capital: “el conventillo”; prevé la formación de nuevos centros de población, particularmente industria­les, que reúnan los adelantos de la técnica urbanística; dispone se empleen materiales de construcción que ofrezca la naturaleza allí donde se erijan las futuras viviendas y cuida que éstas, en su arquitectura y en su color, no cho­quen con los contornos del ambiente lugareño. La vivienda económica, dentro de su modestia y sencillez de líneas, debe ofrecer matices agradables que com­pleten si es posible, nunca que malogren, la belleza del paisaje nativo.

Con un exacto conocimiento de nuestra realidad de ayer y de hoy, y, con una clara visión de las necesidades del futuro se ha creado el Fondo Nacional de la Vivienda de cuatro mil millones de pesos destinados exclusivamente a la ejecución de obras, dentro del espíritu que informa el decreto ley. Dicho fondo ha de constituirse e invertir se en un plazo de veinte años y se integrará con el aporte de la Nación para lo cual se autoriza la necesaria emisión de títulos o de bonos de edificación y ahorro. También el producido de las cuotas de venta o locación de las viviendas que se construya será reinvertido con los mismos fines, lográndose de este modo un fondo rotativo que sobre la base del 3 % del interés mínimo fijado para los préstamos y treinta años de amortizaciones, ha de requerir una financiación de aproximadamente dos mil millones de pesos.

El esfuerzo de financiación que la Nación debe realizar se verá dismi­nuido en forma proporcional a la participación, activa de las provincias, municipalidades, entidades públicas, sociedades mixtas y empresas privadas que construyan viviendas económicas conforme a las directivas enunciadas.

Dicha participación se producirá amplia y sobradamente. Me inclina a afirmarlo la intensa expectativa que en estos momentos existe sobre todo cuanto atañe al problema de la vivienda, el unánime deseo de coadyuvar a su solución y el convencimiento general de que para alcanzarla es preciso realizar un esfuerzo como el que intentamos: coordinado, de gran aliento y equitativamente repartido entre múltiples entidades de orden privado y los diversos organismos estatales. Y siendo así ¿quién puede dudar que en opor­tunidad tan propicia no arrimen su buena voluntad y no aporte su generosa contribución autoridades, patronos de los grandes centros industriales agrícolas y ganaderos, asociaciones gremiales, a fin de adelantar la hora en que veamos vivir a nuestros obreros de la ciudad y a nuestros peones del campo de acuerdo con la dignidad de seres humanos?

No pretendo abusar de vuestra atención examinando otras particulari­dades del decreto ley a que me estoy refiriendo, de tanta importancia como las expuestas. Con lo dicho, creo haber llevado a vuestro ánimo la persuasión de que las dificultades iniciales han sido superadas y que nos encontramos en condiciones de lanzarnos a una acción pujante y efectiva.

La primera batalla emprendida y ganada por la Secretaria de Trabajo y Previsión fue la batalla contra la apatía; contra el espíritu marcadamente individualista, asocial y egoísta que iba prevaleciendo entre nosotros. No bien comenzaron a notarse las primeras manifestaciones de una conciencia social mas viva y sensible -acercando a las dos fuerzas productoras, la patronal y la obrera, propiciando sus respectivas organizaciones y rompiendo toda una trama de prejuicios que se oponían a la conquista de la justicia distributiva- pudimos con inmenso júbilo, hacer depositar en la mano curtida y noble del trabajador un salario más equitativo y remunerador.

Nos corresponde ahora resolver esta otra ardua cuestión. Para ello que­maremos también las naves y no cejaremos hasta ver convertidas en realizaciones orgánicas el contenido virtual del decreto ley y los proyectos trazados.

En suma de hoy en más, y mirando al porvenir, nos proponemos facilitar el acceso a la pequeña propiedad privada al mayor número de familias, con lo que entendemos contribuir al afianzamiento de una de las bases más sólidas de la seguridad social. No se me oculta que la tarea es ímproba y espinosa, pero también reconformante. Por lo demás, nada me arredra. Todas mis energías y todos mis afanes los he puesto al servicio de los intereses supremos de la patria.

¡Plantemos un nuevo jalón en la realidad del movimiento social argen­tino y demos comienzo a la labor que ha de salir airosa contando con la ayuda de aquél que dejó caer sobre los corazones la bienaventuranza de la justicia y del amor!

JUAN DOMINGO PERÓN

martes, 4 de abril de 2023

Hace 71 años hablaba el general Juan Domingo Perón.

 



DISCURSO CON MOTIVO DE LA ENTREGA AL EMBAJADOR ALEMÁN DEL INMUEBLE QUE ANTES OCUPABA SU EMBAJADA EN BUENOS AIRES.

 Juan Domingo Perón [4 de Abril de 1952]



Excelentísimo señor embajador de la República Alemana:

Yo he querido llegar hasta aquí para hacer entrega personalmente, en nombre del gobierno argentino, de la embajada alemana en Buenos Aires. Esto quizá no sea un acto protocolar para investirlo de toda la amistad y de todo el cariño con que cumplo este cometido de la República.

Los que tenemos el honor de vestir este uniforme no olvidaremos nunca la inmensa deuda de gratitud que tenemos los viejos camaradas del ejército alemán, a quienes tanto debemos de nuestra instrucción y de nuestra educación, así como también el haber contribuido a hacer en este país del oficio militar una verdadera profesión, donde el arte y la ciencia han coronado las tareas de la conducción elevadas a aquella condición. Todo eso debemos a esos viejos camaradas, la mayor parte de ellos muertos en la primera o en la segunda guerra mundial, pero que viven en nuestro recuerdo y en nuestro corazón.

Por eso me es inmensamente grato llegar hasta esta casa para entregarla al representante de la República Alemana, renacida con la desgracia, pero enaltecida por los altos valores que han caracterizado siempre al pueblo alemán.

En nombre de la República Argentina, en nombre de esta jamás desmentida buena amistad y del cariño que siempre hemos tenido por la nación alemana, en recuerdo de estos viejos camaradas y de la noble y numerosa colectividad que a tan larga distancia de su tierra ha sabido honrar a los alemanes en la Argentina, es para mí un inmenso placer señor embajador poner en sus manos esta casa.-

JUAN DOMINGO PERÓN

martes, 12 de octubre de 2021

El discurso más brillante de Perón en donde expone la filosofía del pensamiento peronista. En el día de la raza Perón hablaba hace 74 años.

 




DISCURSO PRONUNCIADO EN LA ACADEMIA ARGENTINA DE LETRAS, CON MOTIVO DEL HOMENAJE A DON MIGUEL DE CERVANTES, EN EL DÍA DE LA RAZA DE 1947 Juan Domingo Perón [12 de octubre de 1947]



No me consideraría con derecho a levantar mi voz en el solemne día que se festeja la gloria de España, si mis palabras tuvieran que ser tan sólo halago de circunstancias o simple ropaje que vistiera una conveniencia ocasional. Me veo impulsado a expresar mis sentimientos porque tengo la firme convicción de que las corrientes de egoísmo y las encrucijadas de odio que parecen disputarse la hegemonía del orbe, serán sobrepasadas por el triunfo del espíritu que ha sido capaz de dar vida cristiana y sabor de eternidad al nuevo Mundo.

No me atrevería a llevar mi voz a los pueblos que, junto con el nuestro, formamos la Comunidad Hispánica, para realizar tan sólo una conmemoración protocolar del Día de la Raza. Únicamente puede justificarse el que rompa mi silencio, la exaltación de nuestro espíritu ante la contemplación reflexiva de la influencia que, para sacar al mundo del caos que se debate, puede ejercer el tesoro espiritual que encierra la titánica obra cervantina, suma y compendio apasionado y brillante del inmortal genio de España.

ESPIRITU CONTRA UTILITARISMO

Al impulso ciego de la fuerza, al impulso frío del dinero, la Argentina, coheredera de la espiritualidad hispánica, opone la supremacía vivificante del espíritu.

En medio de un mundo en crisis y de una humanidad que vive acongojada por las consecuencias de la última tragedia e inquieta por la hecatombe que presiente; en medio de la confusión de las pasiones que restallan sobre las conciencias, la Argentina, la isla de paz, deliberada y voluntariamente, se hace presente en este día para rendir cumplido homenaje al hombre cuya figura y obra constituyen la expresión más acabada del genio y la grandeza de la raza.

Y a través de la figura y de la obra de Cervantes va el homenaje argentino a la Patria Madre, fecunda, civilizadora, eterna, y a todos los pueblos que han salido de su maternal regazo.

Por eso estamos aquí, en esta ceremonia que tiene la jerarquía de símbolo. Porque recordar a Cervantes es reverenciar a la madre España; es sentirse más unidos que nunca a los demás pueblos que descienden legítimamente de tan noble tronco; es afirmar la existencia de una comunidad cultural hispanoamericana de la que somos parte y de una continuidad histórica que tiene en la raza su expresión objetiva más digna, y en el Quijote la manifestación viva y perenne de sus ideales, de sus virtudes y de su cultura; es expresar el convencimiento de que el alto espíritu señoril y cristiano que inspira la Hispanidad iluminará al mundo cuando se disipen las nieblas de los odios y de los egoísmos. Por eso rendimos aquí el doble homenaje a Cervantes y a la Raza.

Homenaje, en primer lugar, al grande hombre que legó a la humanidad una obra inmortal, la más perfecta que en su género haya sido escrita, código del honor y breviario del caballero, pozo de sabiduría y, por los siglos, de los siglos, espejo y paradigma de su raza.

Destino maravilloso el de Cervantes que, al escribir el Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, descubre en el mundo nuevo de su novela, con el gran fondo de la naturaleza filosófica, el encuentro cortés y la unión entrañable de un idealismo que no acaba y de un realismo que se sustenta en la tierra. Y además caridad y amor a la justicia, que entraron en el corazón mismo de América; y son ya los siglos los que muestra, en el laberinto dramático que es esta hora del mundo, que siempre triunfa aquella concepción clara del riesgo por el bien y la ventura de todo afán justiciero. El saber “jugarse entero” de nuestros gauchos es la empresa que ostentan orgullosamente los “quijotes de nuestras pampas”.

En segundo lugar, sea nuestro homenaje a la raza a que pertenecemos.

LA RAZA: SUPERACIÓN DE NUESTRO DESTINO

Para nosotros, la raza no es un concepto biológico. Para nosotros es algo puramente espiritual. Constituye una suma de imponderables que hace que nosotros seamos lo que somos y nos impulsa a ser lo que debemos ser, por nuestro origen y nuestro destino. Ella es lo que nos aparta de caer en el remedo de otras comunidades cuyas esencias son extrañas a la nuestra, pero a las que con cristiana caridad aspiramos a comprender y respetamos. Para nosotros, la raza constituye nuestro sello personal, indefinible e inconfundible.

Para nosotros los latinos, la raza es un estilo. Un estilo de vida que nos enseña a saber vivir practicando el bien y a saber morir con dignidad.

Nuestro homenaje a la madre España constituye también una adhesión a la cultura occidental.

Porque España aportó al occidente la más valiosa de las contribuciones: el descubrimiento y la colonización de un nuevo mundo ganado para la causa de la cultura occidental.

Su obra civilizadora cumplida en tierras de América no tiene parangón en la Historia. Es única en el mundo. Constituye su más calificado blasón y es la mejor ejecutoria de la raza, porque toda la obra civilizadora es un rosario de heroísmos, de sacrificios y de ejemplares renunciamientos.

Su empresa tuvo el sino de una auténtica misión. Ella no vino a las Indias ávida de ganancias y dispuesta a volver la espalda y marcharse una vez exprimido y saboreado el fruto. Llegaba para que fuera cumplida y hermosa realidad el mandato póstumo de la Reina Isabel de “atraer a los pueblos de Indias y convertirlos al servicio de Dios”. Traía para ello la buena nueva de la verdad revelada, expresada en el idioma más hermoso de la tierra. Venía para que esos pueblos se organizaran bajo el imperio del derecho y vivieran pacíficamente. No aspiraban a destruir al indio sino a ganarlo para la fe y dignificarlo como ser humano...

Era un puñado de héroes, de soñadores desbordantes de fe. Venían a enfrentar a lo desconocido; ni el desierto, ni la selva con sus mil especies donde la muerte aguardaba el paso del conquistador en el escenario de una tierra inmensa, misteriosa, ignorada y hostil.

Nada los detuvo en su empresa; ni la sed, ni el hambre, ni las epidemias que asolaban sus huestes; ni el desierto con su monótono desamparo, ni la montaña que les cerraba el paso, ni la selva con sus mil especies de oscuras y desconocidas muertes. A todo se sobrepusieron. Y es ahí, precisamente, en los momentos más difíciles, en los que se los ve más grandes, más serenamente dueños de sí mismos, más conscientes de su destino, porque en ellos parecía haberse hecho alma y figura la verdad irrefutable de que “es el fuerte el que crea los acontecimientos y el débil el que sufre la suerte que le impone el destino”. Pero en los conquistadores pareciera que el destino era trazado por el impulso de su férrea voluntad.

AMÉRICA: EMPRESA DE HÉROES

Como no podía ocurrir de otra manera, su empresa fue desprestigiada por sus enemigos, y su epopeya objeto de escarnio, pasto de la intriga y blanco de la calumnia, juzgándose con criterio de mercaderes lo que había sido una empresa de héroes. Todas las armas fueron probadas: se recurrió a la mentira, se tergiversó cuanto se había hecho, se tejió en torno suyo una leyenda plagada de infundios y se la propaló a los cuatro vientos.

Y todo, con un propósito avieso. Porque la difusión de la leyenda negra, que ha pulverizado la crítica histórica serie y desapasionado, interesaba doblemente a los aprovechados detractores. Por una parte, les servía para echar un baldón a la cultura heredada por la comunidad de los pueblos hermanos que constituimos Hispanoamérica.

Por la otra procuraba fomentar así, en nosotros, una inferioridad espiritual propicia a sus fines imperialistas, cuyas asalariados y encumbradísimos voceros repetían, por encargo, el ominoso estribillo cuya remunerada difusión corría por cuenta de los llamados órganos de información nacional. Este estribillo ha sido el de nuestra incapacidad para manejar nuestra economía e intereses, y la conveniencia de que nos dirigieran administradores de otra cultura y de otra raza. Doble agravio se nos infería; aparte de ser una mentira, era una indignidad y una ofensa a nuestro decoro de pueblos soberanos y libres.

España, nuevo Prometeo, fue así amarrada durante siglos a la roca de la Historia. Pero lo que no se pudo hacer fue silenciar su obra, ni disminuir la magnitud de su empresa que ha quedado como magnífico aporte a la cultura occidental.

Allí están, como prueba fehaciente, las cúpulas de las iglesias asomando en las ciudades fundada por ella; allí sus leyes de Indias, modelo de ecuanimidad, sabiduría y justicia; sus universidades; su preocupación por la cultura, porque “conviene –según se lee en la Nueva Recopilación. Que nuestros vasallos, súbditos y naturales, tengan en los reinos de Indias, universidades y estudios generales donde sean instruidos y graduados en todas ciencias y facultades, y por el mucho amor y voluntad que tenemos de honrar y favorecer a los de nuestras Indias y desterrar de ellas las tinieblas de la ignorancia y del error, se crean Universidades gozando los que fueren graduados en ellas de las libertades y franquezas de que gozan en estos reinos los que se gradúan en Salamanca”.

Su celo por difundir la verdad revelada porque –como también dice la Recopilación- “teniéndonos por más obligados que ningún otro príncipe del mundo a procurar el servicio de Dios y la gloria de su santo nombre y emplear todas las fuerzas y el poder que nos ha dado, en trabajar que sea conocido y adorado en todo el mundo por verdadero Dios como lo es, felizmente hemos conseguido traer al gremio de la Santa Iglesia Católica las innumerables gentes y naciones que habitan las Indias occidentales, isla y tierra firme del mar océano”.

España levantó, edificó universidades, difundió la cultura, formó hombres, e hizo mucho más; fundió y confundió su sangre con América y signó a sus hijas con un sello que las hace, si bien distintas a la madre en su forma y apariencias, iguales a ella en su esencia y naturaleza. Incorporó a la suya la expresión de un aporte fuerte y desbordante de vida que remozaba a la cultura occidental con el ímpetu de una energía nueva.

Y si bien hubo yerros, no olvidemos que esa empresa, cuyo cometido la antigüedad clásica hubiera discernido a los dioses, fue aquí cumplida por hombres, por un puñado de hombres que no eran dioses aunque los impulsara, es cierto, el soplo divino de una fe que los hacía creados a la imagen y semejanza de Dios.

ESPAÑA REDIVIVA EN EL CRIOLLO QUIJOTE

Son hombres y mujeres de esa raza los que en heroica comunión rechazan, en 1806, al extranjero invasor, y el hidalgo jefe que obtenida la victoria amenaza con “pena de la vida al que los insulte”. Es gajo de ese tronco el pueblo que en mayo de 1810 asume la revolución recién nacida; esa sangre de esa sangre la que vence gloriosamente en Tucumán y Salta y cae con honor en Vilcapugio y Ayohuma; es la que anima el corazón de los montoneros; es la que bulle en el espíritu levantisco e indómito de los caudillos; es la que enciende a los hombres que en 1816 proclaman a la faz del mundo nuestra independencia política; es la que agitada corre por las venas de esa raza de titanes que cruzan las ásperas y desoladas montañas de los Andes, conducidas por un héroe en una marcha que tiene la majestad de un friso griego; es la que ordena a los hombres que forjaron la unidad nacional, y la que aliente a los que organizaron la República; es la que se derramó generosamente cuantas veces fue necesario para defender la soberanía y la dignidad del país; es la misma que moviera al pueblo a reaccionar sin jactancia pero con irreductible firmeza cuando cualquiera osó inmiscuirse en asuntos que no le incumbían y que correspondía solamente a la nación resolverlos; de esa raza es el pueblo que lanzó su anatema a quienes no fueron celosos custodios de su soberanía, y con razón, porque sabe, y la verdad lo asiste, que cuando un Estado no es dueño de sus actos, de sus decisiones, de su futuro y de su destino, la vida no vale la pena de ser allí vivida; de esa raza es ese pueblo, este pueblo nuestro, sangre de nuestra sangre y carne de nuestra carne, heroico y abnegado pueblo, virtuoso y digno, altivo sin alardes y lleno de intuitiva sabiduría, que pacífico y laborioso en su diaria jornada se juega sin alardes la vida con naturalidad de soldado, cuando una causa noble así lo requiere, y lo hace con generosidad de Quijote, ya desde el anónimo y oscuro foso de una trinchera o asumiendo en defensa de sus ideales el papel de primer protagonista en el escenario turbulento de las calles de una ciudad.

Señores:

La historia, la religión y el idioma nos sitúan en el mapa de la cultura occidental y latina, a través de su vertiente hispánica, en la que el heroísmo y la nobleza, el ascetismo y la espiritualidad, alcanzan sus más sublimes proporciones. El Día de la Raza, instituido por el Presidente Yrigoyen, perpetúa en magníficos términos el sentido de esta filiación. “La España descubridora y conquistadora –dice el decreto-, volcó sobre el continente enigmático y magnífico el valor de sus guerreros, el denuedo de sus exploradores, la fe de sus sacerdotes, el preceptismo de sus sabios, las labores de sus menestrales y con la aleación de todos estos factores, obró el milagro de conquistar para la civilización la inmensa heredad en que hoy florecen las naciones a las cuales ha dado, con la levadura de su sangre y con la armonía de su lengua, una herencia inmortal que debemos de afirmar y de mantener con jubiloso reconocimiento”.

PORVENIR ENRAIZADO EN EL PASADO

Si la América olvidara la tradición que enriquece su alma, rompiera sus vínculos con la latinidad, se evadiera del cuadro humanista que le demarca el catolicismo y negara a España, quedaría instantáneamente baldía de coherencia y sus ideas carecerían de validez. Ya lo dijo Menéndez y Pelayo: “Donde no se conserva piadosamente la herencia de lo pasado, pobre o rica, grande o pequeña, no esperemos que brote un pensamiento original, ni una idea dominadora”. Y situado en las antípodas de su pensamiento, Renán afirmó que “eL verdadero hombre de progreso es el que tiene los pies enraizados en el pasado”.

El sentido misional de la cultura hispánica, que catequistas y guerreros introdujeron en la geografía espiritual del Nuevo Mundo, es valor incorporada y absorbido por nuestra cultura, lo que ha suscitado una comunidad de ideas e ideales, valores y creencias, a la que debemos preservar de cuantos elementos exóticos pretenden mancillarla. Comprender esta imposición del destino, es el primordial deber de aquellos a quienes la voluntad pública o el prestigio de sus labores intelectuales, les habilita para influir en el proceso mental de las muchedumbres. Por mi parte, me he esforzado en resguardar las formas típicas de la cultura a que pertenecemos, trazándome un plan de acción del que pude decir –el 24 de noviembre de 1944- que “tiene, ante todo, a cambiar la concepción materialista de la vida por una exaltación de los valores espirituales”.

Precisamente esa oposición, esa contraposición entre materialismo y espiritualidad, constituye la ciencia del Quijote. O más propiamente representa la exaltación del idealismo, refrenado por la realidad del sentido común.

De ahí la universalidad de Cervantes, a quien, sin embargo, es precio identificar como genio auténticamente español, mal que no puede concebirse como no sea en España.

Esta solemne sesión, que la Academia Argentina de Letras ha querido poner bajo la advocación del genio máximo del idioma en el IV Centenario de su nacimiento, traduce –a mi modo de ver- la decidida voluntad argentina de reencontrar las rutas tradicionales en las que la concepción del mundo y de la persona humana, se origina en la honda espiritualidad grecolatina y en la ascética grandeza ibérica y cristiana.

Para participar en ese acto, he preferido traer, antes que una exposición académica sobre la inmortal figura de Cervantes, palpitación humana, su honda vivencia espiritual y su suprema gracia hispánica. En su vida y en su obra personifica la más alta expresión de las virtudes que nos incumbe resguardar.

RESURRECCION DEL QUIJOTE

Mientras unos soñaban y otros seguían amodorrados en su incredulidad, fue gestándose la tremenda subversión social que hoy vivimos y se preparó la crisis de las estructuras políticas tradicionales. La revolución social de Eurasia ha ido extendiéndose hacia Occidente, y los cimientos de los países latinos del Oeste europea crujen ante la proximidad de exóticos carros de guerra. Por los Andes asoman su cabeza pretendidos profetas, a sueldo de un mundo que abomina de nuestra civilización, y otra trágica paradoja parece cernirse sobre América al oírse voces que, con la excusa de defender los principios de la Democracia (aunque en el fondo quieren proteger los privilegios del capitalismo), permitan el entronizamiento de una nueva y sangrienta tiranía.

Como miembros de la comunidad occidental, no podemos substraernos a un problema que de no resolverlo con acierto, puede derrumbar un patrimonio espiritual acumulado durante siglos. Hoy, más que nunca, debe resucitar Don Quijote y abrirse el sepulcro del Cid Campeador.

JUAN DOMINGO PERÓN

lunes, 25 de febrero de 2019

A 60 años de esta carta de Perón a la compañera Elena Fernícola





Carta a la Srta. Elena Fernícola 25 de febrero de 1959.

Escrito por Juan Domingo Perón.

Ciudad Trujillo, 25 de febrero de 1959.

A la Srta. Elena Fernícola

Buenos Aires

Mi querida amiga:

Aprovechando el paso de un compañero y amigo por este país le hago llegar la presente para acusarle recibo de sus tres informes que ya están en mi poder. Le agradezco y le ruego que siga informando como hasta ahora.

No ha de pasar mucho tiempo sin que Usted pueda tomar contacto con los compañeros del Consejo Coordinador. Es necesario que siga manteniendo contacto estrecho con los compañe¬ros dirigentes sindicales de manera que en la acción futura se trate por todos los medios que haya coordinación y entendimiento en todos los actos en que actúen las fuerzas del Movimiento Peronista, sean estas gremiales, políticas, de la resistencia, militares, etc. Como Usted me dice estoy muy extrañado de ver que el Consejo Coordinador no da señales de vida, aunque espero que la llegada de Campos modifique en parte esa inacción desde que él lleva instrucciones precisas y medios para actuar como sea necesario. No deje de hablar con él cuanto antes pueda.

Isabelita me encarga que también le acuse recibo de sus informaciones y le agradezca todas sus atenciones, como asimismo que le diga que la sigue bien en todas sus peripecias y fatigas.

Junto con esta carta va una para los compañeros de las 62 organizaciones en la que felicito a los compañeros por la actitud y la conducta que han seguido en el desarrollo de todos los acontecimientos que culminaron con la asamblea de Córdoba donde han estado excelentemente. Hoy me hablaron los compañeros García y Di Pascuale desde Montevideo y tuve la satisfacción de darles mi opinión en el sentido de que deben seguir adelante con energía y decisión que espero les dará el

mayor éxito. Todo nuestro apoyo, como Usted bien lo ha entendido, debe estar volcado hacia la clase trabajadora en estos momentos. El Peronismo no tendría razón de ser si por desu- : nión o egoísmo permaneciera inactivo en el preciso momento en que se está jugando la suerte del Movimiento o al jugarse la de la clase trabajadora.

Espero recibir pronto sus noticias en cuanto haya tomado contacto con los compañeros del Consejo Coordinador y, en especial, con el compañero Campos y Albrieu.

Yo sigo muy bien. Gracias a Dios la salud me acompaña como en mis mejores tiempos. Me he mudado a una residencia en el campo a diez kilómetros de la Ciudad y el aire de mar y campo me ha hecho mucho bien. Estaba muy bien pero ahora estoy mejor y listo para cualquier patriada.

Muchos saludos a todas las compañeras y compañeros.

Un gran abrazo.

Firmado: Juan Perón.

martes, 1 de mayo de 2018

Se cumplen 65 años de este discurso de Juan Perón, en el día del trabajador




DISCURSO EN EL DÍA DEL TRABAJADOR EN PLAZA DE MAYO 
Juan Domingo Perón 
[1 de Mayo de 1953]


Compañeros:
Hace apenas quince días la sangre generosa de cinco compañeros fue vertida en esta plaza por la mano traidora de la reacción. Esa misma traición, servida desde el interior, a sueldo desde el exterior, pretende alterar el orden en la República. Ellos creen que a un pueblo como este se lo puede asustar con bombitas. Esa creencia solo puede albergarse en la mente retardada de los estúpidos de afuera. Los de aquí saben bien que eso no es posible. Pero ellos son unos vivos que para seguir disfrutando de los dólares que reciben continúan haciendo ruido.
Por eso, compañeros, los radicales, autores -según parece- de esos cinco asesinatos, han producido su consabida declaración, su consabido manifiesto de siempre. En él repudian que el pueblo les haya desocupado la covacha inmunda de sus porquerías. También repudian que hayan destruido otros edificios, pero olvidan que cinco trabajadores argentinos han perdido la vida. Para nosotros, los hombres del pueblo, vale más la vida de un trabajador que todos los edificios de Buenos Aires.
Compañeros: Sabemos quienes están detrás de todo esto. Pero ellos han de persuadirse algún día, que a nosotros nos sobra lo que a ellos les falta y quizás el destino ha de darnos la satisfacción de presenciarlos disparando cuando nosotros pongamos el pecho a los acontecimientos que vengan.
No conocen al pueblo argentino; no conocen a los pueblos. La lección que este maravilloso pueblo de la patria ha de darles a propios y extraños, ha de perdurar en la memoria de los pueblos que se sientan dignos. Cuando un pueblo esta dispuesto a morir por su dignidad, es un pueblo invencible. Y, compañeros, lo que esta en juego en este momento es la dignidad de la misma patria. Así como en épocas todavía recordadas le hicimos morder el polvo de la derrota a Braden, así haremos morder el polvo de la derrota a todos los Bradenes que vayan saliendo.
Compañeros: La conciencia social de la clase trabajadora argentina ha despertado ante los ojos admirados del mundo, que la observa, o con simpatía o con temor, porque ve en ella el ejemplo de la liberación de millones de esclavos que sufren bajo el látigo del capitalismo o del comunismo.
Compañeros: No hemos de cejar en nuestra empresa. He dicho muchas veces que es clara nuestra divisa, y las divisas claras se defienden con la vida en un puesto de combate. Cada trabajador argentino está en su puesto de combate para consolidar la liberación del pueblo trabajador argentino y, si es preciso, para luchar por la liberación de todos los pueblos trabajadores del mundo.
Antes las luchas se organizaban en los países. Antes eran las fuerzas del capitalismo en lucha despiadada con la masa popular explotada y escarnecida. Hoy los pueblos trabajadores del mundo están abriendo los ojos. Hoy los pueblos trabajadores del mundo comienzan a tener conciencia de su poder. Quiera Dios que se organicen. Quiera Dios que se organicen y se unan para adquirir la fuerza extraordinaria que han tenido, tienen y tendrán en esta tierra de los argentinos.
Por eso, los trabajadores argentinos soñamos con pueblos que hayan despertado a su destino histórico, con pueblos a cuyo frente las banderas de cien patrias diferentes los conduzcan a la liberación del proletariado universal, como única meta que este siglo no perdonaría a la humanidad de no haberla alcanzado.
Esta es la hora para lanzar nuevamente al mundo la sagrada frase de la liberación, diciendo en todos los idiomas de tierra: Trabajadores del mundo, uníos!
Compañeros: Sabemos de donde viene el golpe. Ante estas ideas todos los pueblos saben de donde viene el golpe. Pero lo hemos parado y ahora se lo vamos a contestar. Pero lo vamos a contestar inteligentemente. Ellos quieren que aquí, donde decimos estas cosas que les hacen cosquillas en la cartera, se produzca un desorden.
Entonces ellos aprovechan por medio de sus agencias noticiosas para repartir por el mundo que la República Argentina es un caos.
Pero no les vamos a hacer el juego. Cuando ha habido que pegar fuerte, ustedes me han dejado pegar a mí. Ahora, como siempre, le pido a mi pueblo “la bolada”. Yo les he de pegar donde duele y cuando duele.
Por eso, yo pido que me dejen actuar a mí. Que no actúen ustedes en forma colectiva, porque eso les da lugar a decir que vivimos en el más absoluto desorden y que aquí no hay gobierno. Yo les pido, compañeros, que no quemen más, ni hagan nada más de esas cosas, porque cuando haya que quemar voy a salir yo a la cabeza de ustedes a quemar. Pero, entonces, si eso fuera necesario, la historia recordará de la más grande hoguera que ha encendido la humanidad hasta nuestros días.
Compañeros, hoy como siempre, la bendita fiesta de los trabajadores nos encuentra unidos, de corazón a corazón, en un pueblo dispuesto a dar la vida por PERON y en un PERON dispuesto a dar mil vidas por su pueblo.
Los que creen que nos cansaremos, se equivocan. Nosotros tenemos cuerda para cien años. Por eso, hoy, el Día del trabajo, debemos juramentarnos todos los trabajadores para vencer, cueste lo que cueste y caiga quien caiga. Que para ello nos sirva de acicate el recuerdo del crimen de Chicago y los miles de crímenes que se están planteando en sus cercanías.
Hagamos, en nuestro recuerdo, un lugar para todos los trabajadores que en la historia del mundo han muerto luchando por la causa del proletariado; hagamos un recuerdo en cada corazón proletario, en forma de altar, para esos hombres rudos, valientes e idealistas, que supieron dar la vida por sus compañeros.
Que cada Primero de Mayo sea para nosotros un altar levantado en cada corazón para revivir la memoria de los que murieron en defensa de los pueblos, esos héroes anónimos que nadie recuerda porque han sido abandonados en la lucha anónima de todos los días. Para ellos, nuestro reconocimiento; para ellos, el mejor recuerdo de nuestro corazón de hombres de trabajo y de hombres buenos.
Compañeros: en todas las plazas de la República se estrechan hoy los brazos musculosos y las manos callosas de nuestros hermanos trabajadores. Vaya para ellos lo mejor que tenga mi corazón de argentino y de trabajador, orgulloso de poderme entremezclar en lo mejor que tiene la patria, su maravilloso pueblo, que en la lucha de todos los días en los talleres esta construyendo la grandeza de esta bendita patria.
Para ellos mi abrazo fraternal y amigo; para ellos mi juramento inquebrantable de que he de morir cien veces antes que traicionar la causa que ellos han puesto en mis manos y en mi corazón.
JUAN DOMINGO PERÓN

miércoles, 21 de febrero de 2018

A 46 años del mensaje de Perón a los pueblos y gobiernos del mundo.




MENSAJE AMBIENTAL A LOS PUEBLOS Y GOBIERNOS DEL MUNDO, DESDE MADRID

Hace casi treinta años, cuando aún no se había iniciado el proceso de descolonización contemporáneo, anunciamos la tercera Posición en defensa de la soberanía y autodeterminación de las pequeñas naciones, frente a los bloques en que se dividieron los vencedores de la Segunda Guerra Mundial.
Hoy cuando aquellas pequeñas naciones han crecido en número y constituyen el gigantesco y multitudinario Tercer Mundo un peligro mayor -que afecta a toda la humanidad y pone en peligro su misma supervivencia- nos obliga a plantear la cuestión en nuevos términos, que van más allá de lo estrictamente político, que superan las divisiones partidarias o ideológicas, y entran en la esfera de las relaciones de la humanidad con la naturaleza.
Creemos que ha llegado la hora en que todos los pueblos y gobiernos del mundo cobren conciencia de la marcha suicida que la humanidad ha emprendido a través de la contaminación del medio ambiente y la biosfera, la dilapidación de los recursos naturales, el crecimiento sin freno de la población y la sobre-estimación de la tecnología y la necesidad de invertir de inmediato la dirección de esta marcha, a través de una acción mancomunada internacional.
La concientización debe originarse en los hombres de ciencia, pero sólo puede transformarse en la acción a través de los dirigentes político. Por eso abordo el tema como dirigente político, con la autoridad que me da el haber sido precursor de la posición actual del Tercer Mundo y con el aval que me dan las últimas investigaciones de los científicos en la materia.
Los hechos
El ser humano ya no puede ser concebido independientemente del medio ambiente que él mismo ha creado. Ya es una poderosa fuerza biológica, y si continúa destruyendo los recursos vitales que le brinda la Tierra, sólo puede esperar verdaderas catástrofes sociales para las próximas décadas.
La humanidad está cambiando las condiciones de vida con tal rapidez que no llega a adaptarse a las nuevas condiciones. Su acción va más rápido que su captación de la realidad y el hombre no ha llegado a comprender, entre otras cosas, que los recursos vitales para él y sus descendientes derivan de la naturaleza y no de su poder mental. De este modo, a diario, su vida se transforma en una interminable cadena de contradicciones.
En el último siglo ha saqueado continentes enteros y le han bastado un par de décadas para convertir ríos y mares en basurales, y el aire de las grandes ciudades en un gas tóxico y espeso. Inventó el automóvil para facilitar su traslado, pero ahora ha erigido una civilización del automóvil que se asienta, sobre un cúmulo de problemas de circulación, urbanización, inmunidad y contaminación en las ciudades y se grava las consecuencias de la vida sedentaria.
Despilfarro masivo
Las mal llamadas “Sociedades de Consumo”, son en realidad sistemas sociales de despilfarro masivo, basados en el gasto, por el que el gusto produce lucro. Se despilfarra mediante la producción de bienes necesario o superfluos y, entre estos, a los deberían ser de consumo duradero, con toda intención se les asigna cierta vida porque la renovación produce utilidades. Se gastan millones en inversiones para cambiar el aspecto de los artículos, pero no para reemplazar los bienes dañinos para la saluda humana, y hasta se apela a nuevos procedimientos tóxicos para satisfacer la vanidad humana. Como ejemplo bastan los autos actuales que debieran haber sido reemplazados por otros con motores eléctricos, o el tóxico plomo que se agrega a las naftas simplemente para aumentar el pique de los mismos.
No menos grave resulta el hecho de que los sistemas sociales de despilfarro de los países tecnológicamente más avanzados funciones mediante el consumo de ingentes recursos naturales aportados por el Tercer Mundo. De este modo el problema de las relaciones dentro de la humanidad es paradójicamente doble: algunas clases sociales- la de los países de baja tecnología en particular -sufren los efectos del hambre, el analfabetismo y las enfermedades, pero al mismo tiempo las clases sociales y los países que asientan su exceso de consumo en el sufrimiento de los primeros, tampoco están racionalmente alimentados ni gozan de una auténtica cultura o de una vida espiritual o físicamente sana. Se debaten en medio de la ansiedad y del tedio y los vicios que produce el ocio mal empleado.
El espejismo de la tecnología
Lo peor es que, debido a la existencia de poderosos intereses creados o por la falsa creencia generalizada de que los recursos naturales vitales para el hombre son inagotables, este estado de cosas tiende a agravarse, mientras un fantasma - el hombre- recorre el mundo devorando 55 millones de vidas humildes cada 20 meses, afectando hasta países que ayer fueron graneros del mundo y amenazando expandirse de modo fulmíneo en las próximas décadas. En los centros de más alta tecnología se anuncia entre otras maravillas, que pronto la ropa se cortará con rayos láser y que las amas de casa harán compras por televisión y las pagarán mediante sistemas electrónicos. La separación dentro de la humanidad se está agudizando de modo tan visible que perece que estuviera constituida por más de una especie.
El ser humano cegado por el espejismo de la tecnología, ha olvidado las verdades que están en la base de su existencia. Y así, mientras llega a la luna gracias a la cibernética, la nueva metalurgia, combustibles poderosos, la electrónica y una serie de conocimientos teóricos fabulosos, mata el oxígeno que respira el agua que bebe, y el suelo que le da de comer y eleva la temperatura permanente del medio ambiente sin medir sus consecuencias biológicas. Ya en el colmo de su insensatez, mata el mal que podía servirle de última base de sustentación.
Después de la tierra, el mar...
En el curso del último siglo el ser humano ha exterminado cerca de 200 especies animales terrestres. Ahora ha pasado a liquidar las especies marinas. Aparte de los efectos de la pesca excesiva, amplias zonas de los océanos, especialmente costeras, ya han sido convertidas en cementerios de peces y crustáceos, tanto por los desperdicios arrojados como por el petróleo involuntariamente derramado. Solo el petróleo liberado por los buques cisterna hundidos ha matado en la última década cerca de 600.000 millones de peces. Sin embargo seguimos arrojando al mar más desechos que nunca, perforamos miles de pozos petrolíferos en el mar o sus costas y ampliamos al infinito el tonelaje de los petróleos sin tomar medidas de protección de la fauna y flora marinas.
...Y el agua potable
La creciente toxicidad del aire de las grandes ciudades, es bien conocida, aunque muy poco se ha hecho para disminuirla. En cambio, todavía existe un conocimiento mundialmente difundido acerca del problema planteado por el despilfarro de agua dulce, tanto para el consumo humano como para la agricultura. La liquidación de aguas profundas ya ha convertido en desiertos extensas zonas otrora fértiles del globo, y los ríos han pasado a ser desagües cloacales más que fuentes de agua potable o vías de comunicación. Al mismo tiempo la erosión provocada por el cultivo irracional o por la supresión de la vegetación natural se ha convertido en un problema mundial, y se pretende reemplazar con productos químicos el ciclo biológico del suelo, uno de los más complejos de la naturaleza. Para colmo muchas fuentes naturales han sido contaminadas; las reservas cuando nos quedaría como último recurso la desalinización del mar nos enteramos que una empresa de este tipo, de dimensión universal, exigiría una infraestructura que la humanidad no está en condiciones de financiar y armar en este momento.
JUAN DOMINGO PERÓN

martes, 30 de mayo de 2017

La filosofía económica del justicialismo



 
Solución económica peronista.
En capítulos anteriores se ha visto cuál es el motivo principal de la pugna entre los dos grandes sistemas que predominan actualmente en el mundo, a saber: el individualismo capitalista y el colectivismo marxista.
El peronismo trae una solución diferente, que no es de la absorción del individuo por el Estado, como lo hace el colectivismo al reaccionar en forma extrema contra el individualismo, ni tampoco se afirma en el absoluto principio individualista. Tiene su base en la economía social.
"Realizar la economía social importa quebrar el imperio egoísta del capitalismo y suprimir la explotación del hombre por el capital individual levantando en su lugar la dignidad justicialista del trabajo y del trabajador".
Juan D. Perón
01 de mayo de 1952
Texto extraído del libro: ECONOMÍA PERONISTA
 

martes, 25 de abril de 2017

Perón y su legado en el invalorable testamento político que legó a la Patria



“Los hombres deben darse cuenta de que son todos hermanos y que deben unirse pues, de lo contrario, habrán de sucumbir. Cada día que pasa se va acernado más el momento: si no se procese así, las soluciones son siempre dos: un reordenamiento geopolítico que permita una mayor producción y distribución o, la supresión biológica, tendiente a disminuir el número de bocas que consumen”.
Juan D. Perón
Texto extraído del libro “Mi testamento Político”
Ediciones Fabro 2015.

sábado, 6 de agosto de 2016

PERON Y LA QUEMA DE LAS IGLESIAS



Mucho se ha vertido acerca del incendio de varias iglesias porteñas, secuela del criminal bombardeo a Plaza de Mayo el 16 de junio de 1955, que en muchas ocasiones se le atribuye la responsabilidad al propio Juan Domingo Perón.

Para mayor comprensión del mismo, se ofrecerán tres testimonios de distintas fuentes: “La calle estaba cubierta de víctimas gratuitas“, cuenta el entonces militante nacionalista José Luis de Imaz en Promediados los cuarenta. Me encerré en mi casa, cobarde. Fue entonces cuando incendiaron las iglesias. Hacía meses que estábamos esperando eso. Desde mucho tiempo atrás se sabía de la existencia de grupos de choque, de los que se decía que estaban adiestrados por un comisario retirado.”

“Al caer la tarde del día 16 (de junio), comandos peronistas incendiaron varias iglesias del centro de Buenos Aires. La Curia Metropolitana fue destruida, las sacristías saqueadas, el mobiliario y las estatuas destrozados con ensañamiento, “narra Alain Rouquié en Poder militar y sociedad política en Argentina, 1943—1973—. ¿Violencia simbólica que respondía a la rebelión de los marinos o etapa en la escalada contra la Iglesia y nueva réplica a los incidentes del 11 de junio? Nadie lo sabía, y la actitud del presidente después de la seria advertencia que acababa de recibir no era propicia a la venganza sino al apaciguamiento.”

“La violencia del 16 de junio, debe señalarse, no se redujo a los hombres uniformados. Activistas civiles participaron en ella en ambos bandos , “señala Robert Potash en El Ejército y la política en la Argentina—, y en verdad fue el peligro de que civiles armados pudieran irrumpir e incendiar el Ministerio de Marina lo que instó al ministro a iniciar su rendición ante las tropas del Ejército. Inclusive después del fin de las hostilidades, elementos civiles, sin que la policía lo impidiera, quemaron y saquearon varias iglesias, entre ellas los edificios históricos de Santo Domingo y San Francisco, además de la Curia Metropolitana. Aunque Perón negó ser responsable de estas depredaciones (y existen ciertas pruebas de que hizo un esfuerzo para impedirlas), el simple hecho de que ocurrieran contribuyó a deteriorar más su imagen ante los ojos de muchos ciudadanos.”

“Cuando esta investigación referida al incendio de las iglesias— llegó a su término, fue archivada. Al producirse el derrocamiento de Perón, las carpetas con todos las documentaciones fueron halladas en una oficina estatal, pero sus conclusiones se desestimaron porque sindicaban como responsables de los incendios a una logia masónica ligada a los revolucionarios”, puntualiza la extinguida revista Primera Plana en su edición del 14 de enero de 1969. En consecuencia, una investigación inédita en Argentina, proveniente de otro militante nacionalista, Guillermo Patricio Kelly, señala al propio vicepresidente almirante Alberto Tessaire como responsable, dado que era integrante de la logia en cuestión, y su jefe de prensa no era otro que el inefable Bernardo Neustadt.

 

Por: Fernando Paolella

Periodista y Escritor.

jueves, 29 de mayo de 2014

El hombre puede desafiar cualquier contingencia si se halla armado de una sólida verdad.

 


Preclaros cerebros han intentado advertir al mundo del peligro que supone que el hecho no haya tenido un prólogo ni una preparación, de que no haya adaptado previamente el espíritu humano a lo que habría de sobrevenir. El hombre puede desafiar cualquier contingencia, cualquier mudanza, favorable o adversa, si se halla armado de una verdad sólida para toda la vida. Pero si esta no le ha sido descubierta al compas de los avances materiales, es de temer que no consiga establecer la debida relación entre su yo, medida de todas las cosas, y el mundo circundante, objeto de cambios fundamentales.